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Copenhague es una de las ciudades más bonitas de Europa, casi sacada de un cuento. Sus calles están muy bien cuidadas, cuenta con canales como Amsterdam y la hospitalidad de los lugareños es inmensa. Según estudios, los daneses son las personas más felices del mundo.
No es una ciudad grande que necesites de transporte para saber todos sus rincones, de hecho a pie es como mejor conocerás esta ciudad. Aquí te contaremos que ver en Copenhague con el tiempo justo, tan solo dos días de estancia en esta preciosa ciudad.

La primer parada que debes hacer es en la Estación Central de tren, ahí se encuentra el Tivoli un parque de atracciones urbano. Copenhague cuenta con zonas de ocio en sus calles, con atracciones. Abre solo siete meses al año (de abril a septiembre y del 13 de octubre al 5 de noviembre para la época de Halloween) que es cuando funciona al completo. Los decorados de Halloween son espectaculares, el parque entero se llena de calabazas y motivos siniestros característicos de tal festividad.

La siguiente parada podría ser la Plaza del Ayuntamiento, o también conocida como Rådhuspladsen, está situada justo detrás del Tívoli a escasos minutos andando. Dentro de la plaza podemos encontrar varias esculturas, como la Fuente del Dragón. Por otro lado, el Ayuntamiento alberga el popular reloj astronómico de Jens Olsen donde se puede ver el calendario de los próximos 500.000 años. Sí, has leído bien. 500.000. Años. También se celebran bodas y se exponen galerías de arte, entre otras actividades sociales.
En esta plaza empieza la calle comercial por excelencia de Copenhague: Strøget, la cual se extiende hasta nuestra siguiente parada…

¿Sabéis esas bonitas y variopintas casitas de colores que decoran todas las postales de Copenhague? Os suenan, ¿a que sí?
Si eres de los que has visto esas casitas de colores en las postales, Nyhavn es el lugar donde las hacen o también conocido como Puerto Nuevo. A ambos lados del largo canal se distribuyen las tan características casas de llamativos colores, cuyos bajos están destinados a la hostelería donde se pueden probar platos típicos de Dinamarca, eso sí, son lugares un poco más caros de lo habitual.
Al final del paseo hay un puente que conduce a la zona de Christianshavn, una vez lo cruzas, a la izquierda se encuentran la impresionante Ópera y el Copenhagen Street Food, un mercado de comida callejera bastante asequible y muy curiosa, y la derecha está la ciudad independiente de Christiania.

Esta ciudad atrae a muchos turistas. Cuenta con su propio gobierno y sus propias reglas, reglas que tampoco responden a la Unión Europea. Tiene tanto sus lehes que la marihuana es legal incluso. Chistiania se puede recorrer en tours organizados o por libre. Hay que tener en cuenta que tienen sus propias normas y no se pueden hacer fotos!

Ahora sí, el símbolo por excelencia de Copenhague se encuentra en uno de los bordes del parque Langelinie que tiene forma de estrella si lo ves desde el cielo. La escultura llama la atención por su tamaño, tiene el tamaño medio de una persona. El monumento está construido en representación del cuento original de «La Sirenita» escrito por el ya mencionado Hans Christian Andersen, pero poco tiene que ver con la bonita historia que Disney adaptó, el final del cuento de Andersen –al igual que el resto de los cuentos populares escritos por él– es cruel y desagradable, digamos que la Sirenita no acaba con el príncipe, si no que, en su lugar, se suicida entre terribles sufrimientos, pactado así previamente con la Bruja del Mar, mientras ve cómo Eric la abandona por otra.
La estatua goza de fama mundial, no en vano se ha convertido en el símbolo indiscutible de Copenhague. Son muchos los que se acercan a ver cómo ésta mira lánguidamente hacia el mar posada sobre una roca, pero cuidado, al ser tan accesible puede tener consecuencias que te caigas al agua.

El palacio de Amalienborg está formado por 4 palacios.
Se encuentra el Palacio de Brockdorff donde vive actualmente el príncipe, el Palacio de Moltke que se hacen galas reales y está abierto al público, el Palacio de Levetzau que sirve de residencia temporal. Y Por último, el Palacio de Schack que es la residencia de la Reina Margarita II de Dinamarca. Una curiosidad de la realiza danesa es que hacen vida completamente normal, son muy queridos por el pueblo y no utilizan ni escolta para ir a por el pan.

Lo último de este mini paseo por Copenhague es Palacio Christiansborg. Hoy en día, este palacio sirve como parlamento y cuenta con una torre desde donde se pueden ver las mejores vistas de la ciudad, cuando el tiempo lo permite, por supuesto. La visita interior al palacio es 100% recomendable, tiene tapices impresionantes, una biblioteca que hará las delicias de aquellos aficionados a la lectura. Además de poder conocer de primera mano cómo vivía la realeza danesa de antaño.

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